Fabulas y Cuentos

A continuación veran algunos de los cuentos hechos por estudiantes de la institución German Vargas Cantillo:

La rana que no sabía saltar

Había una rana llamada Tita que vivía en una charca llena de flores de loto. A diferencia de sus amigas, Tita no sabía saltar muy alto.
Un día, una tormenta fuerte hizo que el agua subiera, y todas las ranas tuvieron que saltar a un tronco para no ahogarse.
Tita lo intentó una y otra vez, hasta que con un gran esfuerzo y sin rendirse... ¡lo logró!
Desde ese día, Tita practicó todos los días y se convirtió en la mejor saltadora del estanque.

Moraleja: No importa si no eres el mejor al principio. Con esfuerzo y práctica, puedes lograr grandes cosas.


El gato que quería ser perro

Milo era un gato curioso. Siempre veía a los perros jugar a atrapar la pelota y pensaba:
—¡Qué divertido! Yo también quiero ser un perro.
Intentó ladrar, correr detrás de palos y hasta mojarse con la lluvia, pero nada funcionaba.
Un día, su dueña lo abrazó y le dijo:
—Milo, me encanta que seas mi gato, no quiero que cambies.
Entonces Milo entendió que no necesitaba ser como los demás para ser feliz.

Moraleja: Ser uno mismo es el mejor papel que puedes tener.


El lápiz mágico

Sofía encontró un lápiz dorado en su escritorio. Cuando dibujaba algo, ¡se volvía realidad!
Primero dibujó un helado gigante, luego un perrito, y después… ¡un dragón!
Pero el dragón empezó a estornudar fuego y casi quema su habitación.
Sofía usó el lápiz para dibujar una goma mágica y borró el desastre.
Desde entonces, solo lo usó para ayudar a los demás: dibujó comida para quien no tenía y flores para el parque.

Moraleja: El poder más grande es usar tu talento para hacer el bien.


El árbol que tenía miedo al otoño

En un bosque, había un árbol llamado Verde. Cuando llegó el otoño y las hojas empezaron a caerse, Verde lloraba:
—¡Me estoy quedando pelado! ¡Qué horror!
El viento le dijo:
—No te preocupes, pronto llegará la primavera.
Y así fue. Cuando regresó el calor, Verde brotó hojas nuevas y se sintió más fuerte que nunca.

Moraleja: A veces hay que dejar ir algo para crecer mejor después.


La misión de Leo en el espacio

Leo soñaba con ser astronauta. Una noche, mientras miraba las estrellas, un rayo de luz lo envolvió y ¡apareció en una nave espacial!
El capitán era un robot que necesitaba ayuda para encontrar su planeta perdido.
Leo usó su inteligencia y curiosidad para leer mapas estelares y resolver acertijos.
Cuando regresó a casa, entendió que no hacía falta viajar tan lejos para explorar: cada libro era una aventura diferente.

Moraleja: La imaginación puede llevarte más lejos que cualquier cohete.